10 cosas que necesitas saber sobre el PSICOTERAPEUTA

1. El trabajo de un psicoterapeuta no es darte consejos.
Créame, ellos no están allí para decir si usted debería renunciar a su noviazgo o cambiar su empleo.
El verdadero trabajo de la psicoterapia es hacer conocerte mejor y flexibilizar la manera en que piensas, se comporta o cómo está entendiendo el ambiente en que vive.
Se puede hablar de estrategias para tratar un trastorno mental, como la depresión, la ansiedad o el trastorno bipolar, pero cuando se trata de decisiones personales de vida, los psicoterapeutas actúan más como instrumentos para una toma de decisión.

Reflexione: "Usted quiere venir para el análisis para dar su poder a otra persona, o quiere aprender a tener ese poder de elección en sus manos?"

2. Los psicoterapeutas no prescriben medicamentos.
Este es el trabajo de un psiquiatra o clínico general - no de un psicólogo o psicoanalista. Sin embargo, el psicoterapeuta puede trabajar junto a un psiquiatra, indicando a su paciente para tratamiento o recibiéndolo a través de su indicación.

3. Su psicoterapeuta no le saludará públicamente, solamente si usted va al encuentro de él.
No te preocupes al encontrar a tu psicoterapeuta en un restaurante o en la escuela de tus hijos. Hay un buen sentido de que el psicoterapeuta debe permanecer anónimo, a menos que el paciente le presente, le saluda o hable directamente con él. Pero, quédate tranquilo, el terapeuta sabrá mantener la discreción.

4. Ellos también deben hacer terapia.
Yo, particularmente, no confío en un terapeuta que no haga terapia. Los psicoterapeutas deben tener sus propios analistas - claro que a menudo no hay necesidad de recurrir a él todo el tiempo, pero en el tiempo que sea preciso, eso varía pero es recurrente. Los buenos programas de formación en psicoanálisis exigen que los candidatos hagan terapia y supervisión.

5. Su psicoterapeuta no habla de su vida con los amigos.
Hay una ética y leyes que hacen que todo lo que se diga al psicoterapeuta sea en tono de confidencialidad. Por supuesto, a veces un analista, si es de los buenos, se reúne con otros compañeros de profesión para discutir casos más complicados, intercambiar información o mejorar la resolución de un conflicto. Sin embargo, este intercambio de asesoramiento preserva totalmente la identidad del paciente.

6. Usted no necesita tener algún trastorno mental para ir a la terapia.
Es frecuente oír: "No estoy loco para necesitar terapia". Creeme, hay varias razones por las que la gente va a la terapia, que nada tiene que ver con los trastornos mentales.
Por supuesto, también hay casos en que la persona recurre a la terapia porque tiene algún trastorno mental, pero eso no es motivo para sentir vergüenza. En realidad, alguien que busca tratamiento para equilibrarse de un conflicto, es una persona que tiene discernimiento para buscar una mejor calidad de vida, que busca obtener ayuda y conversar con un especialista, así como buscar ayuda para cualquier otra cuestión médica, como un dentista si el problema es en los dientes ".
A menudo es en esa situación que la persona duda en buscar ayuda de una psicoterapia, oye que no necesita pagar para obtener ese tipo de tratamiento, que sólo locos buscan terapia y así, constreñidos, lleva su vida hasta quedarse en el límite.

7. Es probable que no le busque en Google o en Facebook.
La invasión de la privacidad es algo serio y los terapeutas no deben hacer esto, aunque sea en los medios donde la publicación del paciente es pública. Acontece que los medios sociales no reflejan la realidad del conflicto del paciente y el analista no quiere dejarse influenciar por lo que está expuesto y no se ha dicho en el consultorio.
El hecho de investigar la vida del paciente toma tiempo y las respuestas que allí aparecen son superficiales, influenciando de forma negativa el tratamiento terapéutico.

8. La psicoterapia no ofrece milagros.
No esperes llegar al consultorio de tu analista y salir de allí con el conflicto resuelto en un pase de magia. El analista es un instrumento que le ayudará en la resolución del conflicto, pero ese es un trabajo suyo y para ello se convierta en participativo y resolutivo.
9. El psicoterapeuta no tiene respuesta pronta para todo.
Es una pena, pero el psicoterapeuta no tiene capacidad para saber sobre todo y resolver conflictos con palabras mágicas. Hay un estudio especial por el cual el psicoterapeuta tuvo que pasar para lograr comprender mejor las actitudes humanas, las emociones y una cualificación para trabajar con conflictos.
Pero el psicoterapeuta está también en permanente evolución, siempre en aprendizaje y superando las dudas en la medida en que ellas aparecen.

10. El psicoterapeuta se siente agradecido en ayudar a las personas.
Es muy común que el analista oya que se debe ser muy pesado escuchar el problema de las personas durante todo el día. Pero, los psicoterapeutas no ven su profesión como una pesada carga.
La oportunidad de ser un instrumento para mejorar la vida, para la transformación, de alivio para las personas que sufren, es, en realidad, la gran motivación del analista. Más que escuchar problemas, el analista está allí para resignificar experiencias y puede creer, hace la felicidad del analista y hace todo más valido.




Psicoanalista Renata Tirolla
Email-renatatirolla@gmail.com
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